Por qué debes seguir haciendo ejercicio incluso con agujetas

Son una de las grandes enemigas de aquellos que comienzan de nuevas a hacer ejercicio, o de los que retoman la actividad física después de un tiempo. Las agujetas aparecen de forma incontestable, especialmente en los primeros días. Es algo natural, y de hecho, una buena señal de que estamos haciendo correctamente los ejercicios, porque nuestros músculos se están adaptando. Sin embargo, sabemos que también pueden llegar a suponer un verdadero suplicio para quien las sufre. Tanto que incluso le impida seguir con su rutina de ejercicios.

Las agujetas suelen aparecer después de una sesión de ejercicio prolongado, normalmente en las extremidades. Pueden llegar a ser algo muy molesto, y de hecho, llegar a impedirnos una movilidad adecuada. Los primeros días debemos calentar muy bien para evitar su aparición, y no apretar tanto el ritmo. Aun así, en el caso de que aparezcan, debemos concienciarnos lo mejor posible para seguir entrenando, incluso con esas molestias. Y es que las agujetas no deben servirnos de excusa para no entrenar, porque de lo contrario, jamás lograremos que desaparezcan.

El cuerpo se va habituando poco a poco al ritmo que nosotros le metemos con el ejercicio. Los primeros días serán más duros, pero incluso con agujetas, debemos seguir entrenando para notar la mejoría. En una semana, las molestias habrán desaparecido casi por completo, y tú podrás seguir subiendo el ritmo para sobreponerte a ellas. El calentamiento, tanto previo como posterior, es fundamental para conseguir ese resultado óptimo que esperamos.

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