Las graves consecuencias de beber alcohol en “ayunas”

A todos nos gusta beber una copita de vez en cuando, sobre todo si estamos de fiesta, fuera de casa, rodeados de amigos y en un ambiente distendido. En ocasiones, las copas llegan después de cenar, lo cual es relativamente normal, y prepara así mismo al cuerpo para aceptar todo ese alcohol que vamos a consumir. El problema llega cuando bebemos “en ayunas”.

Se considera que una persona bebe en ayunas cuando pasan cinco horas de la última comida consistente. Por ejemplo, cenar temprano, a eso de las nueve, y no empezar a beber hasta las dos o tres de la mañana puede ser tremendamente perjudicial para nuestro organismo, causando efectos indeseados.

Tragos dulces con ron 1

Se considera que el estómago está “vacío” entre dos y cuatro horas después de haber desayunado, almorzado o cenado. El consumir alcohol después de ese periodo puede perjudicarnos ya que el alcohol se absorbe por el intestino delgado, y si este no trabaja en la digestión, absorbe mucha más cantidad, con lo cual puede darse un peligroso pico de concentración de alcohol en sangre.

Así pues, los efectos del alcohol llegan más rápido y son más intensos. Por eso, un par de copas pueden suponer una auténtica borrachera, algo que con el estómago lleno jamás pasaría con menos de tres o cuatro. La rapidez de la ingesta también afectará, por supuesto, así que lo recomendable es tomar esas copas con el estómago lleno y despacio, disfrutando de su sabor, y siendo responsables.

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